Ondas de choque para frenar la celulitis (II)

Para saber cómo funcionan las ondas de choque, debemos saber cómo se crea la celulitis, que tiene lugar cuando las células grasas se agrupan en lóbulos separados por septos fibrosos. Cuando estas células aumentan, sobresalen hacia el exterior, mientras que los septos fibrosos tiran hacia dentro, formando así la irregularidad de la piel tan característica de la celulitis.

De esta forma, las ondas de choque favorecen a la reducción de las grasas entre los septos, lo cual tiene como consecuencia una reducción de la piel de naranja y una mejora en el aspecto. Además, la mejora en la circulación y el drenaje linfático también promueven la eliminación de grasas y toxinas.

Las sesiones de ondas de choque pueden durar entre 15 y 30 minutos y no requieren de preparación especial. En función del tipo de celulitis, pueden ser necesarias entre 6 y 10 sesiones, pues el tratamiento depende del tipo de piel y del tipo de celulitis.

Las ondas de choque obtienen mejores resultados en casos de celulitis fibrosa, aunque también se aplica en casos de celulitis edematosa.

La celulitis fibrosa es un tipo de celulitis dura al tacto, que no se puede pellizcar y que puede resultar dolorosa. Se caracteriza por la presentación de hoyuelos definidos y suele localizarse en glúteos, cartucheras y muslos. Sin embargo, la celulitis edematosa es viscosa al tacto y presenta un aspecto de piel acolchada, que suele estar vinculada a la retención de líquidos.

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